Año pastoral 2027

Novenas Diocesanas

Iglesia agradecida, sigamos caminando juntos.

La Novena Diocesana 2027 nos invita a hacer memoria agradecida. Un material para la oración, los retiros espirituales, la catequesis y la reflexión de nuestras comunidades.

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Novena Diocesana 2027

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Página | 1 Novena Diocesana 2027 NOVENA DIOCESANA 2027
Página | 2 Novena Diocesana 2027 Novena Diocesana 2027 “Hacer memoria” no significa solamente recordar algo del pasado, sino actualizar una experiencia de Dios para que siga iluminando y transformando el presente. El pueblo de Dios vive de la memoria: recuerda lo que Dios hizo, celebra su presencia y desde esa memoria construye el presente y mira el futuro con esperanza. A la luz e inspiración de este camino Bíblico recorrido, presentamos y ofrecemos la Novena Diocesana 2027, como Memoria Agradecida, desde los Textos del Antiguo Testamento, la Misión de Jesucristo hasta la Misión de la Iglesia de hoy. Recordamos que la Novena Diocesana no solo es elemento para la Liturgia, sino que también sirve para fomentar Retiros Espirituales, reflexiones de los grupos pastorales y catequesis. Aprovechar este material ayuda a la formación permanente de la Comunidad y a seguir comprendiendo el Camino Sinodal. IGLESIA AGRADECIDA, SIGAMOS CAMINANDO JUNTOS. “¡Todos somos Iglesia, Todos somos Misión!” Edap
Página | 3 Novena Diocesana 2027 ÍNDICE 1er TRIDUO: “LA MEMORIA SE TRANSFORMA EN ALIANZA, CONVERSIÓN Y COMPROMISO. PUEBLO ELEGIDO” 1er Día - La promesa de ser Pueblo de Dios…………………………………………………………….. Pág. 5 2do Día - El Pueblo liberado de la esclavitud………………………………………………………….... Pág. 9 3er Día - El Pueblo celebra el Paso del Señor…………………………………………………………... Pág. 12 2do TRIDUO: “LA MEMORIA SE TRANSFORMA EN PRESENCIA, CELEBRACIÓN Y VIDA. PUEBLO REDIMIDO”. 4to Día - La Encarnación del Hijo de Dios……………………………………………………….…….. Pág. 17 5to Día: La Eucaristía: Celebramos Sacramentalmente su entrega………………………….... Pág. 21 6to Día: Misterio Pascual……………………………………………………………………………………... Pág. 24 3er TRIDUO: “LA MEMORIA SE CONVIERTE EN MISIÓN Y ESPERANZA. PUEBLO PEREGRINO” 7mo Día - La Iglesia Sinodal…………………………………………………………………………….……. Pág. 29 8vo Día - Nuestra Diócesis……………………………………………………………………………….…… Pág. 33 9no Día - La Parroquia, Casa y Escuela de Comunión………………………………………….…. Pág. 37
Página | 4 Novena Diocesana 2027 1er TRIDUO “LA MEMORIA SE TRANSFORMA EN ALIANZA, CONVERSIÓN Y COMPROMISO” EL PUEBLO ELEGIDO Israel aprende a releer su propio camino, recordando las obras del Señor.
Página | 5 Novena Diocesana 2027 1er DÍA - LA PROMESA DE SER PUEBLO DE DIOS. Memoria de ser elegidos para ser su Pueblo. Pueblo de Dios. LECCIONARIO Esperaba aquella ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19 Hermanos: Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar. Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria; y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar. Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse «su Dios» y, de hecho, les ha preparado una Ciudad. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Sal 104, 2-7 R. ¡El Señor se acuerda de su alianza! ¡Canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! R. ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; recuerden las maravillas que Él obró, sus portentos y los juicios de su boca! R. Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.
Página | 6 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Conocerán la verdad y la verdad los hará libres + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8,31-42 Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres». Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: „Ustedes serán libres‟?». Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre». Ellos le replicaron: «Nuestro padre es Abraham». Y Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios». Jesús prosiguió: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió. Palabra del Señor. REFLEXIÓN Somos invitados a hacer Memoria del Camino recorrido especialmente de cómo Dios acompañó a Abraham haciendo fecunda la Promesa con una descendencia más inmensa que las estrellas y que hoy, por la fe, brilla en la Iglesia. Hay una voz que de repente resuena en la vida de Abraham. Una voz que le invita a emprender un camino que suena absurdo: una voz que le incita a desarraigarse de su patria, de las raíces de su familia, para ir hacia un futuro nuevo, un futuro diferente. Y todo sobre la base de una promesa, de la que sólo hay que fiarse. Y fiarse de una promesa no es fácil, hace falta valor. Y Abraham confió. Esto es la fe. Confiar sin ver. Confiar sin pruebas. La fe es escuchar a Dios y emprender el camino. Tal vez Abraham era un hombre sabio, acostumbrado a mirar el cielo y las estrellas. El Señor, en efecto, le promete que sus descendientes serán tan numerosos como las estrellas que salpican el cielo. Abraham es el hombre perfecto de Dios, capaz de someterse a Él, incluso cuando su voluntad es difícil, e incomprensible. Abraham es, por lo tanto, el hombre de la Palabra. Cuando Dios habla, el hombre se convierte en el receptor de esa Palabra y su vida, el lugar donde pide encarnarse. Esta es una gran novedad en el camino religioso del hombre: la vida del creyente comienza a concebirse como una vocación, es decir, como llamada, como un lugar donde se cumple una promesa; y él se mueve en el mundo no tanto bajo el peso de un enigma, sino con la fuerza de esa promesa, que un día
Página | 7 Novena Diocesana 2027 se cumplirá. Y Abraham creyó en la promesa de Dios. Creyó y salió. Sin saber adónde iba, así dice la Carta a los Hebreos (cf. 11,8). Pero confió. La Iglesia sinodal aprende a releer su propio camino recordando la confiada valentía de Abraham que siguió caminando aunque muchas veces el cielo no mostraba estrellas. Su confianza estaba sostenida y animada por la Promesa. En la valentía de Abraham la fe de la Iglesia se convierte en Memoria Agradecida de ser el Pueblo de la Alianza. En la vida de Abraham la fe se hace historia, con su vida y con su ejemplo. Él nos enseña este camino. En su historia de renuncia y sacrificio, hacemos memoria para aprender a superar juntos las dificultades de ser Iglesia Peregrina. Abraham se familiariza con Dios, capaz también de discutir con Él, pero siempre fiel. Habla con Dios y discute. Hasta la prueba suprema, cuando Dios le pide que sacrifique a su propio hijo Isaac, el hijo de la vejez, el único heredero. Aquí Abraham vive su fe como un drama, como un caminar a tientas en la noche. Y tantas veces nos pasa también a nosotros, caminar en la oscuridad, cargando heridas y errores, pero sostenidos en la fe. Aprendamos de Abraham a rezar con fe: a escuchar al Señor, a caminar juntos, a dialogar hasta discutir. ¡No tengamos miedo de discutir con Dios! Muchas veces escuchamos gente que dice: “Me ha pasado esto y me enojé con Dios". - "¿Tú has tenido el valor de enojarte con Dios?"- "Sí, me he enojado".- "Pero esa es una forma de oración y encuentro". Porque solamente un hijo es capaz de enojarse con su papá y luego reencontrarlo. Aprendamos de Abraham a rezar con fe, a dialogar, a discutir, pero siempre dispuestos a aceptar la Palabra de Dios y a ponerla en práctica. Con Dios aprendamos a hablar como un hijo con su papá: escucharlo, responder, discutir, como un hijo con su papá. Así nos enseña Abraham a vivir nuestro camino de fe. Sus discusiones con Dios nos inspiran a hacer memoria de ser una Iglesia que va aprendiendo a discutir con respeto y caridad para encontrar la luz de la fe en las dificultades que aparecen en el caminar juntos. Discutir no es pelear. No es enfrentarnos. Discutir es ir acomodando las ideas diferentes hasta encontrar soluciones que ayuden a todos. No tengamos miedo de discutir. En la época de Jesús, para los judíos el mundo se dividía en dos: en los hijos de Abraham, es decir ellos, y en los otros. Se gloriaban de sus antepasados y olvidaban que ante los ojos de Dios cada cual vale por lo que es. Jesús discutía con ellos para que comprendieran que el vino al mundo como el testigo de la verdad, y que por su sola presencia invita a todos a examinarse a sí mismos. La verdad de la Iglesia consiste en vivir conforme a nuestra vocación de hijos de Dios. El creyente que se sabe amado por Dios y se esfuerza por ser auténtico ya está en la verdad aunque cargue el peso de su propia debilidad.
Página | 8 Novena Diocesana 2027 Los errores y fracasos de la comunidad no tienen que impedir el esfuerzo constante de aspirar a la Verdad, a Jesucristo. Así, la memoria se transforma en conversión y compromiso de una Iglesia que escucha, anima, discute y crece en la verdad. “¡Descendientes de Abraham, recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro!” (Salmo 104)
Página | 9 Novena Diocesana 2027 2do DÍA - EL PUEBLO LIBERADO DE LA ESCLAVITUD. Memoria de como Dios acompañó al Pueblo en las dificultades. LECCIONARIO El hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-6 Moisés habló al pueblo diciendo: «Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos. Te afligió haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Señor. La ropa que llevabas puesta no se gastó, ni tampoco se hincharon tus pies durante esos cuarenta años. Reconoce que el Señor, tu Dios, te corrige como un padre a sus hijos. Observa los mandamientos del Señor, tu Dios; sigue sus caminos y témelo». Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Sal 147, 12-15.19-20 R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén! ¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R. Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente. R. Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. R.
Página | 10 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Él me envió a evangelizar a los pobres + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 16-32 Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor". Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». Todos daban testimonio a favor de Él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?» Palabra del Señor. REFLEXIÓN Dios no es ajeno al sufrimiento humano; escucha el clamor de los pobres y oprimidos, actuando como un salvador tanto espiritual como social. La salida de Egipto no busca una libertad vacía o individualista, sino ordenar al pueblo hacia una vida superior basada en la justicia, la sabiduría y la entrega a Dios a través de su Ley (los Diez Mandamientos en el Sinaí). Salir físicamente del pecado o la opresión es el primer paso, pero el verdadero desafío es "sacar a Egipto del corazón", es decir, vencer las rebeldías, la falta de confianza y el apego a las viejas costumbres. El camino recorrido invita a hacer memoria de cómo Dios rescató al pueblo de sus dificultades. “A ningún otro pueblo el Señor trató así, ni le dio a conocer sus mandamientos” (Salmo 147) La memoria de la liberación de Egipto ayuda al pueblo a vivir en libertad y a tratar justamente a los demás. Hoy la Iglesia no debe sentirse separada de este caminar juntos, rechazando toda esclavitud que no permite vivir en el amor. Quien vive atrapado en el egoísmo y el pecado es esclavo; solo el Hijo, solo Jesucristo puede romper esas cadenas Jesús viene a abrir tiempos nuevos en que Dios se hace presente y reconcilia a la humanidad.
Página | 11 Novena Diocesana 2027 Terminó el tiempo de las promesas y profecías. Dios empieza a mostrarse a los hombres tal como es: Jesús es el rostro de la Misericordia del Padre. Y su Misericordia se manifiesta trayendo una verdadera libertad para todos. “La verdad los hará libres” enseñaba (Jn 8,30). Las palabras y gestos de Jesús despertaban a un pueblo paralizado. Y abrían el camino de todas las liberaciones humanas. Jesús sembraba las semillas de toda acción liberadora que se emprendiera en el futuro. Hoy también se puede hablar de EVANGELIZACIÓN y MISIÓN si se ven hechos auténticamente liberadores. La Evangelización de la Iglesia cobra su pleno sentido cuando estamos conscientes de que los oyentes, o la comunidad o el mundo entero están atravesando tiempos de esclavitud. Aquí la misión hace memoria agradecida de un pueblo que aspira a la liberación que nos desprende de las ataduras del pecado en la obra de Jesucristo, el Santísimo Salvador. Al mirar nuestra historia de Pueblo de Dios, podemos entender la reacción de la gente que no aceptó fácilmente que Jesucristo, Hijo de la propia tierra, sea portador de la Buena Noticia del Reino: “¿Qué no es el hijo del carpintero?”. Nuestro orgullo nos deslumbra con algunos acontecimientos del mundo actual, que no deja de sorprendernos con tanta revolución sobre todo tecnológica pero que se niega a que uno de nosotros se destaque con sus carismas y capacidades, y pueda enseñarnos algo. Aquí la Memoria Agradecida despierta gozo por los dones y carismas de nuestra gente sencilla y nos llama a conversión, a sacar a Egipto del corazón.
Página | 12 Novena Diocesana 2027 3er DÍA - EL PUEBLO CELEBRA EL PASO DEL SEÑOR. Memoria del Pueblo que celebra una fiesta en honor del Señor, a lo largo de las generaciones. “El Señor ha hecho una alianza con su Pueblo. Dios es amor. Que siempre recordemos y celebremos sus maravillas” LECCIONARIO Prescripciones sobre la cena pascual Lectura del libro del Éxodo 12, 1-14 El Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente. Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas. No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer. Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor. Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto. Este será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua. Palabra de Dios.
Página | 13 Novena Diocesana 2027 SALMO RESPONSORIAL Sal 106, 2-9 R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno! Que lo digan los redimidos por el Señor, los que Él rescató del poder del enemigo y congregó de todas las regiones: del norte y del sur, del oriente y el occidente. R. Los que iban errantes por el desierto solitario, sin hallar el camino hacia un lugar habitable. Estaban hambrientos, tenían sed y ya les faltaba el aliento. R. Pero en la angustia invocaron al Señor, y Él los libró de sus tribulaciones: los llevó por el camino recto, y así llegaron a un lugar habitable. R. Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres, porque Él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos. R. EVANGELIO Ellos prepararon la Pascua. + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26, 17-19 El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: «¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?». Él respondió: «Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: "El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"». Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Palabra del Señor REFLEXIÓN El acontecimiento más importante de la historia, fue la cristalización del anhelo de muchas generaciones que vivieron oprimidas 430 años en su cruel servidumbre. Esto bastaba para que todo el pueblo no se olvidara jamás de ese día y viviera eternamente dando gracias a Dios.
Página | 14 Novena Diocesana 2027 Toda la literatura israelita posterior, especialmente la recogida de la Biblia está llena de alusiones y recuerdos de este acontecimiento; sus Poetas lo cantaron en Himnos y Salmos, los Profetas lo recordaron en sus oráculos. “¡Aclame a Dios toda la tierra y cante en honor de su Nombre!” (Salmo 65) Esa liberación no fue un acontecimiento solamente importante por sus repercusiones históricas, económicas y sociales, como puede significar para muchos pueblos el día en que se declaró su independencia. Dios quiso darles a este suceso un matiz especial, ESPIRITUAL Y PROFÉTICO tanto para el pueblo Hebreo, como para nosotros, los cristianos. El primer punto que es necesario hacer notar, es que a esa Liberación SE LE FIJO UN DÍA: EL DÍA 14 DEL MES DE NISÁN, que desde ese momento, por disposición de Dios, debía ser considerado por los judíos como el primer mes del año (Éxodo 12, 2,6 ,12). Dios les dijo pues: “ESTE MES, será para ustedes… el primer mes del año”. Se encontraban en el mes de las cosechas de trigo, en la luna de primavera que comienza en la luna nueva de marzo y termina en la luna nueva de abril, luna o mes al que ellos llamaban Nisán. EL DÍA CATORCE, fue el señalado por Dios para el exterminio de los primogénitos egipcios y por tanto el DÍA DE SU LIBERACIÓN. La fecha esperada por generaciones de israelitas, el día tan anhelado y pedido a Dios por años y años con fervorosas suplicas y lágrimas, quedo pues, fijado por una señal sencillísima, un medio masivo de comunicación reconocible y al alcance de todos: cuando vieran brillar en el cielo la luna llena de primavera, día catorce-quince del mes, que a partir de ese momento comenzaron a llamar Nisán. Hacemos memoria de ser pueblo peregrino, en marcha, recordando y celebrando las obras del Señor. A ese día, el Señor Dios le asignó un nombre: se le llamó: DÍA DE LA PASCUA DE YAHVEH (Éxodo 12,11) El significado de la palabra es eminentemente “popular” y no “científico”, y más que eso, se quiso significar con ella todo el peso del sentido ESPIRITUAL de esa fecha. Según la misma Biblia “ese día será llamado Pascua, porque es el PASO DE YAHVEH”. “Esa noche pasaré YO por la tierra de Egipto. En las casas donde estén, yo pasaré de largo, y no habrá para ustedes plaga mortal”. Y esa misma noche fueron liberados: “Salieron los hijos de Israel… unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. El aspecto más significativo de este día 14 de Nisán, día de la Pascua, día fijado para su liberación, es que los israelitas lo celebrarían con una especialísima “cena ritual”. El día 10 del mes, cada familia debía seleccionar y reservar aparte un “cordero cabrito”, el día catorce inmolarlo “al caer la tarde”, entre la luz del sol que se extingue y la luna llena que comienza a brillar. Con su sangre marcarían los dos postes y el dintel de sus casas, tu toda la
Página | 15 Novena Diocesana 2027 familia reunida lo comería esa misma noche, “asado al fuego, con panes ázimos, “bastón en mano”, listos para emprender la marcha en cuanto amaneciera. Dios les dijo: “Este será un día memorable, y lo celebrarán de generación en generación”, en la misma forma (Éxodo 12,5-14). Hacemos memoria del Pueblo que celebra una fiesta en honor del Señor a lo largo de las generaciones. Con un corazón agradecido celebramos las maravillas que Dios hace por su Pueblo. Todo fue cuidadosamente planeado por el Señor, para darnos una visión profética de lo que Cristo iba a realizar muchos siglos más tarde. Hay un paralelismo perfecto entre la función desempeñada por el cordero, que por instrucciones de Dios inmolaron los Hebreos en Egipto el día de su liberación, el día que por mandato también divino se llamó “Pascua”, y que por esa misma razón recibió el nombre de “Cordero Pascual”, y la misión que Cristo vino a desempeñar en el mundo, al dar su vida por el rescate de la humanidad. Hacemos memoria de la Alianza entre Dios y su pueblo sellada con la Sangre de Cristo, el Cordero. San Juan en el Apocalipsis dice: “Digno es el cordero que fue inmolado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza, por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 5,13).- Para que no se borrara nunca de la mente de los israelitas el recuerdo del beneficio de su liberación realizada por Dios, se les ordenó que año tras año, el mismo día 14 de Nisán, volvieran a comer un cordero en la misma forma de cena ritual. “Este día será memorable para ustedes y lo celebrarán como fiesta de generación en generación… para siempre… y cuando les pregunten sus hijos ¿Qué representa este rito?, responderán: es el sacrificio de la Pascua de Yahveh… cuando hirió a los egipcios y salvó nuestras casas” (Éxodo 12,14-28). Cristo también ordenó a sus Apóstoles y a todos los que creyeran en Él: “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22,19). La Pascua del Éxodo de Israel prefigurando la Pascua de Jesús se hace para nosotros Memoria Agradecida de la presencia de Dios que pasa por nuestras vidas y por nuestra Iglesia.
Página | 16 Novena Diocesana 2027 2do TRIDUO “LA MEMORIA SE TRANSFORMA EN PRESENCIA, CELEBRACIÓN Y VIDA”. PUEBLO REDIMIDO. Jesús invita a los discípulos a reconocer lo que Dios ha realizado a través de su misión.
Página | 17 Novena Diocesana 2027 4to DÍA - LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS Recordar que el Señor está con nosotros. Memoria agradecida por su Eterna Misericordia. LECCIONARIO Nos has elegido en El, antes de la creación del mundo Lecturas de la carta de san Pablo a los cristianos de Éfeso 1,3-14 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo. En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano –según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. En Él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria. Palabra de Dios SALMO RESPONSORIAL 97, 1 – 6 R. El Señor manifestó su victoria. Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R. El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.
Página | 18 Novena Diocesana 2027 Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R. Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R. EVANGELIO La Palabra se hizo carne y habito entre nosotros + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 1,1- 14 Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Página | 19 Novena Diocesana 2027 Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Palabra del Señor REFLEXIÓN El Misterio de la Encarnación es la máxima expresión de la memoria agradecida del creyente por la eterna misericordia de Dios, quien al hacerse hombre asume nuestra historia para redimirla. Dios manifiesta su amor desde antes de la creación en un mundo como nos lo dice la Sagrada Escritura en la carta a los Efesios: El nos ha elegido en su gran misericordia. Mirando nuestro mundo hoy descubrimos la orfandad que se presenta a través de la violencia, la soledad, la destrucción del ser humano, en la propia familia. Por eso Dios nos amó primero sin condicionamiento porque el comienza el dialogo desde aquellas palabras del Génesis: Dios dijo, Dios hizo, y Dios vio que todo era bueno. Si Dios comienza el dialogo y espera que lo escuchemos, que recibamos su mensaje, por eso la escucha es una actitud que debemos tener los creyentes frente a la Palabra proclamada. El pueblo de Dios aprende de Yave aquel: Escucha Israel en donde busca prestar atención a lo que Dios quiere grabar en el corazón de cada creyente. Por eso la Iglesia en este tiempo sinodal debe aprender a escuchar a Dios, al prójimo y saber interpretar la voluntad de Dios. En el misterio de la Encarnación, esa Palabra escuchada ahora se encarna, se hace vida, se hace hombre, y nos compromete no solo a escuchar sino a responder desde el compromiso del Encuentro con el otro (nuestro prójimo) es decir debemos contemplar en el rostro de cada ser humano; el rostro de Cristo sufriente, necesitado de nuestro amor comprometido. En cada migrante, en el pobre, en el que padece adicciones, en el que sufre violencia, maltrato, en cada niño, en cada joven, en aquellos que están en las periferias existenciales. Por eso la escucha nos lleva al Encuentro y a ser comunidad sinodal, familia en camino, todos juntos poniendo nuestro grano de arena en la construcción del Reino de Dios. Recordar la Encarnación no es mirar un evento del pasado, sino actualizar el momento en que la eternidad entro en el tiempo, Dios no se quedó distante; se hizo carne, fragilidad y cercanía en el vientre de María. Dios se hace necesitado de nuestro amor en el misterio de la Nacimiento, y vive las dificultades propias de cada familia, pero a través de ese gesto nos abraza y nos invita a servir.
Página | 20 Novena Diocesana 2027 Es en nuestra comunidad vemos como ese servicio nos compromete en la escucha del prójimo. Poner el oído al que lo necesita. La escucha en este tiempo sinodal se manifiesta a través de la Conversación en el Espíritu, un método que busca discernir la voluntad de Dios a través de la escucha, el diálogo y la oración compartida. Este enfoque promueve la renovación personal y comunitaria, fomentando la participación, la igualdad y la corresponsabilidad entre todos los fieles. La escucha activa es clave, permitiendo relaciones horizontales y superando desigualdades. Este método integra aspectos como la preparación, la reflexión y el compromiso, invitando a construir consensos y tomar decisiones guiadas por el Espíritu Santo.
Página | 21 Novena Diocesana 2027 5to DÍA: LA EUCARISTÍA: CELEBRAMOS SACRAMENTALMENTE SU ENTREGA. Memorial de su Pasión y de Resurrección. LECCIONARIO Siempre que coman y beban proclamaran la muerte del Señor Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los cristianos de Corinto 11, 23-29 Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía». Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación. Palabra de Dios SALMO RESPONSORIAL 116, 12 - 18 R. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R. ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.
Página | 22 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Tomen y coman, esto es mi Cuerpo. + Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26, 26 - 29 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre». Palabra del Señor REFLEXIÓN La Eucaristía memorial de su pasión y muerte celebrado sacramentalmente. La Eucaristía es el memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo que hace presente y actual el único sacrificio de la Cruz de forma incruenta en la liturgia de la Iglesia. La Eucaristía es un memorial de la Pasión y Muerte de Cristo, celebrado sacramentalmente en la Santa Misa. Este sacramento central del cristianismo representa un encuentro íntimo con Dios y una experiencia transformadora que conecta el pasado, el presente y el futuro. La Eucaristía, como memorial, se basa en la estrecha relación entre la celebración litúrgica y la Última Cena de Jesús con sus discípulos, donde se instituye el sacrificio de Cristo. Al participar en la Eucaristía, los creyentes se unen a la acción redentora de Cristo, haciéndose presentes en el sacrificio de su Señor. ¿Qué cosa es esencialmente la Misa? La Misa es el memorial del Misterio pascual de Cristo. Ella nos hace partícipes de su victoria sobre el pecado y la muerte, y da significado pleno a nuestra vida. Para esto, para comprender el valor de la Misa debemos sobre todo entender el significado bíblico del “memorial”. Esto «no es solamente el recuerdo, el memorial no es solamente un recuerdo, de los acontecimientos del pasado, sino estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberación de Egipto: cada vez que es celebrada la Pascua, los acontecimientos del Éxodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1363). Jesucristo, con su pasión, muerte, resurrección y ascensión al cielo ha llevado a cumplimiento la Pascua. Y la Misa es el memorial de su Pascua, de su “éxodo”, que ha realizado por nosotros, para sacarnos de la esclavitud e introducirnos en la tierra prometida de la vida eterna. No es solamente un recuerdo, no, es algo más: es hacer presente aquello que ha sucedido hace veinte siglos atrás.
Página | 23 Novena Diocesana 2027 La Eucaristía nos lleva siempre al centro de la acción de salvadora de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido por nosotros, derrama sobre nosotros toda su misericordia y su amor, como lo ha hecho en la cruz, para así renovar nuestro corazón, nuestra existencia y el modo de relacionarnos con Él y con los hermanos. Dice el Concilio Vaticano II: «La obra de nuestra redención se efectúa cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, por medio del cual Cristo, que es nuestra Pascua, ha sido inmolado» (Constitución Dogmática, Lumen Gentium, 3). Toda celebración de la Eucaristía es un rayo de ese sol sin ocaso que es Jesús resucitado. Participar en la Misa, en particular el domingo, significa entrar en la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, abrigados por su calor. A través de la celebración eucarística el Espíritu Santo nos hace partícipes de la vida divina que es capaz de transfigurar todo nuestro ser mortal. Y en su paso de la muerte a la vida, del tiempo a la eternidad, el Señor Jesús nos lleva también a nosotros con Él para hacer la Pascua. En la Misa se hace Pascua. Nosotros, en la Misa, estamos con Jesús, muerto y resucitado y Él nos lleva adelante, a la vida eterna. En la Misa nos unimos a Él. Es más, Cristo vive en nosotros y nosotros vivimos en Él: «Yo estoy crucificado con Cristo dice San Pablo y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí» (Gal 2,19-20). Así pensaba Pablo. Su sangre, de hecho, nos libera de la muerte y del miedo a la muerte. Nos libera no sólo del dominio de la muerte física, sino de la muerte espiritual que es el mal, el pecado, que nos toma cada vez que caemos victimas de nuestro pecado y del de los demás. Y entonces nuestra se contamina, pierde belleza, pierde significado, muere. Cristo en cambio no devuelve la vida; Cristo es la plenitud de la vida, y cuando ha afrontado la muerte la ha derrotado para siempre: «Resucitando destruyó la muerte y nos dio vida nueva». La Pascua de Cristo es la victoria definitiva sobre la muerte, porque Él ha transformado su muerte en un supremo acto de amor. ¡Murió por amor! Y en la Eucaristía, Él quiso comunicarnos su amor pascual, victorioso. Si lo recibimos con fe, también nosotros podemos amar verdaderamente a Dios y al prójimo, podemos amar como Él nos ha amado, dando la vida. (CATIC. 1356 – 1358. 1362 – 1366) Memorial no es un simple recuerdo. No es solo una conmemoración mental de un hecho del pasado que ya terminó. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el memorial significa que la obra de salvación de Cristo se hace realmente presente de verdad bajo las especies del pan y el vino.
Página | 24 Novena Diocesana 2027 6to DÍA: MISTERIO PASCUAL Acción de gracias por la liberación de la muerte Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 12 – 19 Si se anuncia que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo algunos de ustedes afirman que los muertos no resucitan? ¡Si no hay resurrección, Cristo no resucitó! Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes. Incluso, seríamos falsos testigos de Dios, porque atestiguamos que él resucitó a Jesucristo, lo que es imposible, si los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados. En consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre. Si nosotros hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solamente para esta vida, seríamos los hombres más dignos de lástima. Palabra de Dios SALMO RESPONSORIAL 104, 1 – 4. 6 -9 R. El Señor se acuerda eternamente de su alianza. ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R. ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro. R. Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R. Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.
Página | 25 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Lo reconocieron al partir el pan + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 24,13 – 35 Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron». Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, ¡cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor
Página | 26 Novena Diocesana 2027 REFLEXIÓN ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado! Con esta aclamación nos hemos alegrado los cristianos a lo largo de los siglos, conmemorando anualmente el misterio de Cristo que le da razón a nuestra fe. Que subyugó el poder que tenía el pecado sobre la humanidad, y con su resurrección, nos ha traído una nueva vida. En Cristo podemos alegrarnos, aunque sigamos viviendo en este mundo marcado por el sufrimiento. Si permitimos que su gloriosa resurrección habite y crezca en nuestros corazones, entonces podemos ser luz en las tinieblas. Alegría en un mundo que padece tristeza, esperanza en medio de situaciones que nos desmoralizan, vida en una cultura que promueve la muerte y ser testigos del amor. ¡La Resurrección de Cristo partió la historia en dos y nosotros podemos llevar esta alegría a otros! Aunque pueda parecer algo obvio, la Resurrección de Cristo es una realidad histórica que transformó la humanidad. Se trata de una revolución cultural. Actualmente, ya estamos «acostumbrados» y diríamos, «rutinizados» con esa realidad. Pero en el tiempo de Cristo, la Resurrección ha sido un hecho del que muchos fueron testigos oculares sin precedentes. Creo que no llegamos a comprender los alcances del hecho. No es fácil para nosotros, que ya tenemos una historia de más de 2000 años, comprender lo impactante que ha sido eso en la vida de los Apóstoles y la Iglesia, recién naciente. Por eso, lo primero que debemos hacer es agradecer, contemplar, maravillarnos, adorar. Más que «hacer», se trata de abrir los ojos, abrir el corazón, abrir nuestro espíritu a algo tan fuera de lo común. En segundo lugar, tener fe. Creer… nada más. Lo hermoso es que Cristo mismo se encarga de que creamos en Él. Lo vemos en distintos pasajes de la Escritura. Por ejemplo, con los Apóstoles, cuando están reunidos en el Cenáculo. La aparición a los conocidísimos discípulos que se dirigían a Emaús y a Tomás, que recién ve a Jesús ocho días después de la primera aparición a los apóstoles. No quería terminar esta reflexión sin antes mencionar el llamado que tenemos todos los cristianos a evangelizar. Las últimas palabras de Cristo, antes de su Ascensión a los cielos fueron: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación» (Mc 16, 9-15). Si realmente llevamos a Cristo en nuestros corazones, no podemos dejar de llevar y transmitir a los demás esa alegría y luz que aleja la tristeza e ilumina las oscuridades de nuestras vidas. No podemos permanecer pasivos, cuando vemos morir al mundo, como un paciente que no tiene la medicina que necesita para salvarse. ¡Te invito a que no tengas miedo, a que la Resurrección de Cristo te llene de gozo! ¡Qué proclames a diestra y siniestra que Jesús está vivo, que ha resucitado! ¡Qué su amor nos trae la verdadera felicidad!
Página | 27 Novena Diocesana 2027 Una Iglesia que experimenta el acontecimiento Redentor, es una Iglesia en salida que quiere comunicar la Buena Noticia de la salvación. Cada nuevo paso en la vida de la Iglesia es un regreso a la fuente, una experiencia renovada del encuentro con el Resucitado que los discípulos experimentaron en el Cenáculo la tarde de Pascua. Como ellos, también nosotros, participantes en esta Asamblea sinodal, nos hemos sentido abrazados por su misericordia y conmovidos por su belleza. Viviendo la conversación en el Espíritu, escuchándonos unos a otros, hemos percibido su presencia en medio de nosotros: la presencia de Aquel que, donando el Espíritu Santo, sigue suscitando en su Pueblo una unidad que es armonía de las diferencias. Contemplando al Resucitado, recordamos que “hemos sido bautizados en su muerte” (Rm 6, 3). Hemos visto las marcas de sus heridas, transfiguradas por la vida nueva, pero grabadas para siempre en sus heridas siguen sangrando en el cuerpo de tantos hermanos y hermanas, también a causa de nuestras culpas. La Resurrección de Cristo rompe las cadenas del sepulcro y transforma la muerte en el paso hacia la vida eterna. A través de su muerte en la cruz y su resurrección, Cristo destruyo el poder de la muerte y abrió el camino a la vida eterna. Bautizados en Cristo, los fieles pasan del pecado a la gracia, transformando la perspectiva de la propia muerte física como un paso hacia la comunión plena con Dios.
Página | 28 Novena Diocesana 2027 3er TRIDUO “LA MEMORIA SE CONVIERTE EN MISIÓN Y ESPERANZA” PUEBLO PEREGRINO Es una ocasión en la que la Iglesia Diocesana se reúne para narrar lo que el Señor ha hecho madurar en el camino sinodal recorrido.
Página | 29 Novena Diocesana 2027 7mo DÍA - LA IGLESIA SINODAL. Memoria de vivir una Conversión Pastoral permanente que se transforma en misión y esperanza. LECCIONARIO Lo vieron elevarse Lectura de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11 En aquel tiempo, los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Él les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra». Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir». Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL 36, 3-4. 18-19. 27. 39-40 R. ¡Confía tu suerte al Señor! Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y Él colmará los deseos de tu corazón. R. El Señor se preocupa de los buenos, su herencia permanecerá para siempre; no desfallecerán en los momentos de penuria, y en tiempos de hambre quedarán saciados. R. Aléjate del mal, practica el bien, y siempre tendrás una morada, porque el Señor ama la justicia y nunca abandona a sus fieles. R. La salvación de los justos viene del Señor, Él es su refugio en el momento del peligro; el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en Él. R.
Página | 30 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 1-14 Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar.» Ellos le respondieron: «Vamos también nosotros.» Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo para comer?» Ellos respondieron: «No.» Él les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán.» Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!» Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar.» Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: «Vengan a comer.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos. Palabra del Señor. REFLEXIÓN No se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida. Quien nos escucha y nos ve, debe poder leer en nuestros actos eso mismo que oye en nuestros labios, y dar gloria a Dios. “Serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra” (Hch 1, 1-11).
Página | 31 Novena Diocesana 2027 Muchas veces, la incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, mina la credibilidad de la Iglesia. La Misión es posible si reconocemos a Jesucristo, porque es Él quien nos ha llamado, nos ha invitado a recorrer su camino, nos ha elegido. Anunciar y dar testimonio es posible únicamente si estamos junto a Él, justamente como Pedro, Juan y los otros discípulos estaban en torno a Jesús resucitado. Hay una cercanía cotidiana con Él, y ellos saben muy bien quién es, lo conocen. El evangelista subraya que “ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor”. Como la primera vez, otra vez Cristo se asoma a la rivera de nuestras vidas para dejarse ver. Pedro había regresado a su antiguo oficio. Quizás así podía asimilar todo lo que había vivido durante esos intensos días de Pascua. Fue a pescar con otros y no obtuvo nada. Como la primera vez en que vio a Cristo junto al mar de su vida. Ahora nuevamente el Señor se le presenta y no lo conoce. Están todos cansados y sin esperanza. Nadie puede sentir paz cuando no tiene a Cristo dentro. En ese momento el Señor les habla: "¿tienen peces?". Responden: "¡No!". Entonces el Desconocido les señala el camino: "Echen las redes...", y le hacen caso, hacen un acto de fe, como la primera vez en que Pedro, en Su Nombre, echó las redes. Y, ¡cuál fue su sorpresa! Porque quien confía en el Señor no puede sino recibir más de lo que espera. Es por eso que Juan lo reconoce: "¡Es el Señor!" Porque han creído al Desconocido y han sido premiados con la fe en Él. El Sínodo ha encendido grandes esperanzas en torno a la renovación de las estructuras de la Iglesia, con el fin de impulsar una nueva etapa en su misión evangelizadora. Pedro, Se tira al agua y no espera llegar con la barca. Está ansioso de estar junto al Señor. Ha comprendido en qué consiste ser pecador y dejarse amar por el Señor que lo busca con su perdón. La Misión de la Iglesia se sostiene en la Memoria Agradecida por la entrega de los Apóstoles que antes de ofrecer peces, ofrecieron su corazón al Señor. Con el Señor en el corazón, no tenemos miedo de navegar mar adentro y en su Nombre, echar las redes, animándonos a soñar cosas grandes. Al iniciar el Camino Sinodal se nos recordaba que para vivir una intensa conversión pastoral es necesario, primero, la experiencia de la conversión personal: un cambio de mentalidad y de corazón. Esto quiere decir un proceso de purificación profunda de modos y actitudes, para que la Iglesia brille en el mundo de hoy como un espacio de Comunión, Misión y Participación, donde nadie se sienta excluido. Esto convoca a todos a una revisión profunda sobre los 'Lugares', no solo como espacios físicos, sino como dimensiones existenciales, en las que la Iglesia debe caminar junto a las personas, y discernir y renovar su misión de acuerdo con los desafíos actuales. “Hacia un nuevo impulso misionero, con estructuras renovadas”.
Página | 32 Novena Diocesana 2027 Cada fiel, desde los laicos hasta los líderes, debe asumir su papel esencial en la misión de la Iglesia, a fin de superar el clericalismo y abrir nuevos caminos para que la voz de todos, especialmente la de los laicos, resuene con fuerza en los espacios de discernimiento y acción pastoral. El Santo Padre, Papa Francisco, destaca que el Camino Sinodal de la Iglesia “requiere una profunda conversión personal y comunitaria, porque sin un cambio interior no hay resultados duraderos”. La memoria de vivir la Conversión Pastoral se transforma en misión y esperanza de que la sinodalidad permanezca como un modo permanente de actuar en la Iglesia. ¡Iglesia “confía tu suerte al Señor, y Él colmará los deseos de tu corazón!” (Sal 36)
Página | 33 Novena Diocesana 2027 8vo DÍA - NUESTRA DIÓCESIS. Memoria de caminar juntos. La memoria se convierte en comunión, participación y misión. LECCIONARIO Ustedes aman a Cristo sin haberlo visto, y creyendo en Él se alegran con un gozo indecible Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro 1, 3-9 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en Él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Sal 29, 2. 4-6. 11-12a. 13b R. ¡Te glorifico, Señor, porque me libraste! Yo te glorifico, Señor, porque Tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R. Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R. Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor. Tú convertiste mi lamento en júbilo, ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.
Página | 34 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Lo reconocieron al partir el pan + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35 Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?» Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!» «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.» Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.» El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Página | 35 Novena Diocesana 2027 REFLEXIÓN En la conversación de los discípulos con el peregrino desconocido impresiona la expresión que el evangelista san Lucas pone en los labios de uno de ellos: «Nosotros esperábamos...» (Lc 24, 21). Este verbo en pasado lo dice todo: Hemos creído, hemos seguido, hemos esperado..., pero ahora todo ha terminado. También Jesús de Nazaret, que se había manifestado como un profeta poderoso en obras y palabras, parece haber fracasado, y nosotros estamos decepcionados. Este drama de los discípulos de Emaús es como un espejo de la situación de muchos cristianos de nuestro tiempo. Al parecer, la esperanza de la fe ha fracasado. Muchas experiencias negativas nos llevan a sentirnos abandonados por el Señor. Pero este camino hacia Emaús, por el que avanzamos, camino Diocesano de nuestra comunidad, también muchas veces marcado por dificultades, puede llegar a ser el camino de una purificación y maduración de nuestra fe en Dios, y de nuestro compromiso de Iglesia. “Ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente” (1 Pe 1). Aquí la memoria nos enseña a valorar el regalo de caminar juntos, como Iglesia Diocesana sinodal y misionera. Es absolutamente necesario que esta realidad se dé en nuestra Iglesia, pero nadie dijo que sería fácil. Lleva tiempo y esfuerzo por parte de todos. Estamos caminando pero no podemos esperar resultados en una sola generación, ya que serán necesarias varias generaciones para cambiar la inercia y dirigirnos a ese nuevo modelo de Iglesia. Si nos fijamos bien ya se pueden ver algunas iniciativas que intentan dar respuesta a esta necesidad, pero necesitan respaldo y confianza, y una decidida voluntad para apostar por esos nuevos modelos. Los discípulos de Emaús, cuando caminaban con sus dudas y bajo la tentación del desánimo, escucharon las palabras consoladoras de Jesús. Cristo les hizo ver que, en muchas ocasiones, sus caminos no son los nuestros. Por eso, es necesario vivir con una fe profunda y luminosa que nos lleve a la aceptación amorosa de la voluntad de Dios en nuestra vida. Justamente en la Eucaristía encontramos el consuelo y la fuerza para seguir luchando aún en medio de las dificultades y contrariedades de la vida. Al caminar juntos podemos entrar en dialogo con Jesús escuchando su Palabra. Él parte el pan para nosotros provocando la Comunión con Él y entre nosotros. Este encuentro profundo y autentico con el Resucitado anima la misión de la Iglesia. “La COMUNIÓN Y LA MISIÓN están profundamente unidas entre sí, se compenetran y se implican mutuamente, hasta tal punto que la Comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión: la Comunión es Misionera y la Misión es para la Comunión” (San Juan Pablo II). Ejercitando la unidad querida por Jesús para los cristianos, los hombres y mujeres se sienten convocados y atraídos hacia Dios, por la fuerza del amor. La Iglesia atrae cuando vive en
Página | 36 Novena Diocesana 2027 Comunión, pues los Discípulos de Jesús son reconocidos si se aman los unos a los otros como Él los amó (cf. Rm 12,4-13; Jn 13,34). Nuestra Diócesis vive este tiempo pastoral en Comunión Sinodal con toda la Iglesia valorando todas las vivencias pastorales que venimos trabajando, compartiendo y celebrando. Hemos experimentado de manera cada vez más intensa la necesidad y la belleza de “caminar juntos” (Papa Francisco). Valoramos así y damos gracias a Dios por la vida de nuestra Iglesia Diocesana de Jujuy Toda esta riqueza Diocesana sirve para vivir con más intensidad la COMUNIÓN, abriéndonos al Espíritu Santo para la MISIÓN y realizar la PARTICIPACIÓN de todos con la riqueza de dones y carismas de la Comunidad. El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Hacemos memoria del camino recorrido para dar gracias por nuestra Comunidad Diocesana y seguir caminando en COMUNIÓN, MISIÓN Y PARTICIPACIÓN. Que seamos una comunidad diocesana abierta, confiada y pacífica. Invadida por el gozo del Espíritu Santo que sepa anunciar el Reino del Amor. Que no nos acobarden las tensiones y tampoco nos ahoguen los conflictos que puedan surgir entre nosotros, porque contamos en nuestra debilidad con la fuerza creadora y renovadora del Espíritu Santo. Que seamos expertos en abrir puertas y marcar surcos, en arrojar semillas, en curar heridas y en mantener viva la esperanza. ¡Sopla, Señor, tu Espíritu Santo sobre toda la Iglesia de Jujuy!
Página | 37 Novena Diocesana 2027 9no DÍA - LA PARROQUIA, CASA Y ESCUELA DE COMUNIÓN. Memoria de aprender a escucharnos más. La memoria se abre al agradecimiento por tanto bien recibido. LECCIONARIO Se reunían asiduamente para participar en la vida común, en la fracción del pan Lectura de los Hechos de los apóstoles 2, 42-47 Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse. Palabra del Señor. SALMO RESPONSORIAL Sal 21, 26b-28. 30-32 R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea. Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre! R. Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia. R. Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante Él. R. Mi alma vivirá para el Señor, y mis descendientes lo servirán. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor. R.
Página | 38 Novena Diocesana 2027 EVANGELIO Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 17, 11b-21 Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad. No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Palabra del Señor. REFLEXIÓN Jesús ruega por los suyos, para que sean el Nuevo Pueblo Santo, consagrado a Dios en la verdad. Él va a derramar sobre la comunidad el Espíritu de la Verdad que había sido prometido y que deberá instruirnos interiormente. En esta verdad -el misterio de la fe- es en la que hemos sido consagrados, y en esta verdad es en la que estamos llamados a crecer, con la ayuda de la gracia de Dios, en fidelidad cotidiana a su palabra, en la comunión vivificante de la Iglesia. Y, sin embargo, qué difícil es este camino de consagración. Exige una continua conversión, un morir sacrificial a sí mismos que es la condición para pertenecer plenamente a Dios, una transformación de la mente y del corazón que conduce a la verdadera libertad y a una nueva amplitud de mirar (Benedicto XVI, 19 de julio de 2008). “Guárdalos en tu Nombre”. Este es el momento en el que Cristo ruega por su Iglesia, a la que encarga su propia misión.
Página | 39 Novena Diocesana 2027 Esta es la Primera Misión de la Iglesia: “conocer a Dios”, es decir, entrar en COMUNIÓN CON ÉL. Sea cual fuere la situación que esté viviendo la Iglesia, su misión propia e irremplazable será la de conservar y proclamar el verdadero conocimiento del Padre y el mandato de su Hijo. COMUNIÓN Y MISIÓN están profundamente unidas entre sí. Jesús quiere también que “los suyos”, o sea “nosotros”, conozcamos a Dios. Esto exige interiorización de LA PALABRA, oración perseverante y Celebración Comunitaria. Para todo eso tenemos la AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO. Desde el amanecer del Camino Sinodal nos hemos puesto confiadamente en la ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO. “Estamos ante Ti, Espíritu Santo reunidos en tu Nombre. Ven a nosotros, y enséñanos el camino…” ¡QUE TODOS SEAMOS UNO! ¡Cuánto necesita el mundo, que todos seamos uno! Esta unidad brota del Espíritu Santo. No hay unidad donde no hay amor, no hay unidad donde no está Dios. Cuánta guerra, cuánto odio, cuánta incomprensión, cuánto rencor, aún en la tierra donde vivió el Príncipe de la Paz, donde Dios encarnado dirigió a su Padre este deseo: presérvalos del mal. Este mensaje proclamado por Cristo es el que los Apóstoles han transmitido al mundo. Ellos son los testimonios de la verdad, de la paz, del perdón; la paz que el mundo NO TIENE, ni puede dar; más aún los ha odiado porque no son del mundo. A nosotros los cristianos nos corresponde ser continuadores de esa misión. La evangelización consiste en hacer vida el nombre que llevamos: Cristianos, seguidores de Cristo, otros Cristos, constructores, príncipes de la paz. “Entre los medios creados por la Iglesia para evangelizar al hombre y su cultura, guarda un lugar destacado la Parroquia. Y si bien ésta es insuficiente para abordar todos los problemas de la evangelización en el presente, resulta aun indispensable porque su misión coincide con la misión de la Iglesia. Las Parroquias son el instrumento para que la Iglesia esté visible, encarnada y operante entre los hombres” (LPNE Nº 43). La memoria se abre al agradecimiento por tanto bien recibido en la comunidad Parroquial. Identificados con las actitudes del Buen Pastor, sigamos viviendo la experiencia de buscar a todos, especialmente a los más alejados, de escuchar al Espíritu Santo y escucharnos más entre nosotros, y de vivir en Comunión que promueve la misión fecunda y constante de toda la Iglesia. Que por todas las actividades de la Parroquia, casa y escuela de Comunión, sigamos alentando y formando a todos los bautizados para que sean agentes de evangelización (EG 27 – 28). “Y que María, estrella de la Nueva Evangelización, nos cuide y guíe desde Río Blanco hasta el Puerto Eterno”.

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